La paz volcánica

Sobre cómo el progreso puede ser una mierda

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Todo Caviahue. Todo lo que se alcanza a ver desde donde se lo vea; fue alguna vez la boca inmensa de un volcán. 

La localidad se hospeda sobre un círculo exótico formado por su lago, cerros, bosques de araucarias, lagunas ,Copahue, las termas, los campos de veranada; que alguna vez fue volcán. 

El volcán Copahue hospeda en su huella.

Los pueblos mapuches habitantes del lugar (antes siquiera se conociera la palabra) honran al volcán, oran al volcán, hablan al volcán, piden al volcán. 

Defienden al volcán. 

Y sin embargo, cada año se renueva el intento de públicos y privados por alterar su tensa calma de fuego con proyectos de geotermia orquestados en el nombre del progreso. 

El video corresponde al aleccionador y conmovedor alegato de una mujer de la comunidad mapuche con motivo de las reuniones con la comunidad por parte de representantes del sector público y empresas privadas.


El hospedador


El pueblo mapuche y su lucha contra la profanación del volcán Copahue es de nieve y lava. Sinestesia única en el mundo, y sin embargo hay quienes quieren eliminarla. 

La lucha de la comunidad Huayquillán y de la Asamblea de Vecinos de Caviahue (600 habitantes) es histórica, conmovedora y aleccionadora. 

Desde el año 1973 se vive en la zona de Caviahue una puja de cosmovisiones. 

Desde aquella fecha datan los primeros intentos por desarrollar un proyecto geotérmico que tiene como principal factor los trabajos sobre el volcán Copahue.

“Si el volcán se siente invadido se va a levantar, va a explotar y se va defender”.

Avisaba el pueblo.

Y de hecho entre 2013 y 2015 (período durante los estudios sobre el terreno fueron más invasivos) erupcionó todos los años.

Después de décadas de resistencia pacífica se ha logrado la suspensión de la licitación del proyecto geotérmico Copahue.

Recordar los conceptos más salientes de esta lucha nos recuerda lo mucho que poco sabemos. 

Caviahue al pie del volcán Copahue en primavera.

El Lonko Pedro (líder de la comunidad mapuche) con motivo de su defensa del volcán ante las autoridades del BID (entidad convocada para financiar del proyecto) sentenció:  “Como pueblo estamos convencidos de que la Naturaleza siempre va a ser superior a lo que el hombre invente. La construcción de una planta geotérmica en la zona del Copahue sería una ofensa muy grande porque estarían castigando al volcán, que para nosotros es un pillán, un espíritu, un ser vivo. Si permitimos eso, vamos a ser responsables de no defenderlo. Queremos que el volcán sea libre. La comunidad decidió no permitir que se haga ese trabajo”.

Por su parte la abogada Cristina Hendrickse, defensora de la causa, argumentó en la misma instancia: “Es una creencia cultural que hay que respetar, así como los mapuches respetan al pueblo cristiano que cree en ángeles, o que Jesús nació de una virgen que murió y se fue volando al cielo, el pueblo mapuche cree que el volcán Copahue es un ser vivo y espiritual al que no se puede profanar. Perforar el volcán es vulnerar la cultura y la espiritualidad mapuche. Equivale a que hagan un proyecto geotérmico en el Santo Sepulcro. La comunidad cristiana pondría el grito en el cielo, por más garantías que le den de que no contamina”.

Maldito desarrollo

En una titánica batalla desigual, la comunidad Huayquillán y la Asamblea de Vecinos de Caviahue lograron detener el proyecto geotérmico Copahue hasta la fecha. Representados por la abogada Cristina Hendrickse y el lonko Pedro Huayquillán, honda y piedra en una mano simbólica tumbaron al Goliat del falso desarrollo.

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